Reflexiones

No pensé vivir tanto [ni tantas cosas]

Estoy escuchando música de un cassette con música de 1993, sí, ese año no corresponde a los ochenta, ¡pero es un cassette! Símbolo indiscutible de los ochenta.

No se tú, pero para mí el sonido del cassette tiene su encanto, por eso cada que puedo lo escucho.

Sí, es más práctico el Mp3, y también escucho muchas canciones en ese formato. De hecho mis computadoras tienen muchos megas de música. ¡No podría vivir sin la música!

Hace ocho días murió un gran amigo, que también le gustaba la música.

Y también añoraba los viejos tiempos.

Él tenía 15 años más que yo, pero nos llevabamos como si compartiéramos la edad.

De hecho con él recordaba muchas canciones, muchos programas de televisión, muchos recuerdos.

Recórdabamos cómo la era la ciudad, cómo era andar despreocupado por la calle hace muchos años.

Nos hicimos amigos por los perros, él tenía una, yo uno (bueno, tenía dos, pero murió el otro hace dos años).

Todo cambia, es un hecho, pero lo que no cambia son nuestros recuerdos.

Todo tiene su encanto y no es que el pasado fuera mejor, sino que nos pasaban cosas diferentes.

Nuevos amigos llegan a diario, otros se van, así es esto de la vida.

Si me hubieses preguntado a mis veinte años, te contestaría que viviría sólo 40 años, no había necesidad de más.

Ya he pasado esa edad y sigo acumulando recuerdos, sigo aprendiéndome nuevas canciones, sigo haciendo algo diferente.

No pensé vivir tanto, pero aquí estoy.

Aún hay tanto que ver y que escuchar…

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